La muerte tiene permiso

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José Guadalupe Posada

guadalupe posadaJosé Guadalupe Posada nació el 2 de febrero de 1852, en el barrio del Encino de la ciudad de Aguascalientes. Después de aprender a leer y escribir con su hermano, Posada ingresó a la Academia Municipal de Dibujo de Aguascalientes. Posteriormente, en 1868, entró como aprendiz en el taller litográfico de Trinidad Pedroza. Algunas de sus primeras caricaturas de crítica política fueron publicadas en El Jicote, periódico de oposición al gobierno de Jesús Gómez Portugal. Comenzó su carrera haciendo dibujos, copiando imágenes religiosas y como ayudante de un taller de cerámica.

En 1872, Posada y Pedroza deciden instalarse en León, Guanajuato, donde ambos se dedicaron a la litografía comercial. En León, Posada abrió su propio taller y trabajó como maestro de litografía en la Escuela de Instrucción Secundaria, asimismo, realizó litografías y grabados en madera que ilustraban cajetillas de cerillos, documentos y libros. En 1873 regresó a Aguascalientes; al año siguiente le compró la imprenta a Trinidad Pedroza. De 1875 a 1888 continuó colaborando para varios periódicos de León, entre ellos La Gacetilla, El Pueblo Caótico y La Educación. Logró sobrevivir a la fuerte inundación de León ocurrida el 18 de junio de 1888, publicó varias litografías que representan la tragedia en la cual se hallaron más de doscientos cincuenta cadáveres y se reportaron más de mil cuatrocientas personas desaparecidas. A finales de 1888 se trasladó a la Ciudad de México, en donde aprendió el oficio de técnicas de grabado en plomo y zinc. Colaboró para el periódico La Patria Ilustrada y la Revista de México hasta los primeros meses de 1890.

Comenzó a trabajar con Antonio Vanegas Arroyo, hasta que pudo establecer su propio taller litográfico. A partir de entonces Posada emprendió un trabajo que le valió la aceptación y admiración popular, por su sentido del humor, propensión a lo dramático y calidad plástica. En su obra, amplia y variada, Posada retrató las creencias y formas de vida cotidiana de los grupos populares, criticando los abusos del gobierno y la explotación del pueblo. Además, ilustró las famosas calaveras, versos alusivos a la muerte que junto con sus demás ilustraciones, se distribuían en periódicos y hojas sueltas. En 1893 colaboró de manera irregular para el periódico Gil Blas el cual estaba dirigido a la clase pobre del pueblo y de tinte anti porfirista.

En exhibición hasta el 16 defebrero de 2014